Conocí este enigmático libro/amigo en 1978 y hasta hoy me desvela su aplicación práctica. Lo que sobra hoy es información y es muy simple acceder a ella, yo comencé esta aventura de la mano de un par de autores y a pura prueba y error. La información era escasa y cara.
Por las mañanas trabajaba en la librería esotérica "Paracelso" (Córdoba, Argentina), propiedad de un enorme amigo que hasta hoy conservo. Por las tardes estudiaba electrónica, y en los ratos libres me encantaba desarmar y armar cualquier cosa (o al menos intentarlo).
Agnóstico y antirreligioso, al conocer en profundidad a los ocultistas y mercaderes de la New Age de aquel entonces, terminé por rechazar a la inmensa mayoría de sus prácticas y una profunda desconfianza en gurús, sectas y pseudos maestros con poderes paranormales o iluminados por no se quien. Verlos actuar con sus inocultables desvaríos, algunos incluso, peligrosos y hasta perversos, me mantuvo a salvo de sus garras.
El lado "B" de aquella experiencia fue tener al alcance de mis manos y gratuitamente, verdaderos visionarios de la talla de Krishnamurti, Gurdjieff, Jung, Nietzsche, Hesse y tantos otros que me abrieron las puertas a universos cuánticos. En uno de esos estantes cruzamos miradas con un libro por el que nadie preguntaba. El I Ching.
La primera versión a la que tuve acceso fue la de Hector V. Morel (1972) que a cada párrafo del I Ching, lo comparaba con alguna cita bíblica. Era de un tamaño exagerado, tapas duras y comparada con la versión de Richard Wilhelm (1979) que conociera posteriormente, diría que no superaba la categoría de un breve resumen a modo de introducción. Pero eso no importó, tres monedas tiene cualquiera y así comenzamos el diálogo.
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| Superpongo la versión completa de Wilhelm sombre la de Morel para destacar su enorme tamaño. |
Puedo asegurar que durante largo tiempo no entendía ni intuía absolutamente nada que pudiese tener alguna conexión con lo que para mí era la realidad y la razón. Tal vez eso fue lo mejor que pudo sucederme, pues mi espíritu de "desármalo para entender", me llevó a seguir intentando. Si aquello no funcionaba ¿cómo se había mantenido vigente tantos milenios sin instituciones mercantilistas que lo respaldaran?... debía seguir investigándolo.
"Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú le llamarás destino."- Carl Jung -
Este hecho marcó un hito. Ahora mi curiosidad era infinita. Había algo en ese libro en lo que por primera vez podía "confiar" pues funcionaba. Era muy joven y descreía de casi todo, pero este antiquísimo rejunte de extrañas formas de decir, se había comunicado de un modo único y con una precisión incontestable.
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| Festejando El Retorno |
Poema Para una versión del "I King" de Jorge Luis Borges



Sergio, gracias por iniciar esta aventura, donde además de permitirnos conocer un poquito más de tu alma, nos acercas el I Ching con palabras sabias, bellas y sencillas. Me encantó la historia de la moto y del 7. ;-) ¡Un abrazo amigo y aquí tienes un seguidor! :-)
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