Un viaje de regreso a la No-Dualidad

En una época atravesada por las polarizaciones aparentemente irreconciliables, el I Ching ( primero conocido como I Zhou o los Cambios de los Zhou) es una invitación de regreso a la no-dualidad. 

A diferencia de otras propuestas, su estudio-práctico no requiere alcanzar un estado de iluminación ni un grado de elevación espiritual determinados para que podamos aproximarnos a niveles de conciencia más integradores. Basta vivir y aceptar la dualidad como el único lenguaje con el que percibimos la realidad, pero “teniendo presente” en todo momento que esa percepción es apenas una parte del Todo. Poner en práctica lo que vamos estudiando en el I Ching lleva inexorablemente al derrumbe "per se" de la mayor parte de nuestros sistemas de creencias a los que estuvimos aferrados, sobre todo aquellos que se fundaron en las luchas del "bien" contra el "mal", cuna de la cultura del miedo.
Figura 1: "El Tao produjo al Uno, el Uno produjo al Dos, el Dos produjo al Tres, el Tres produjo las diez mil cosas" 

Si bien a Occidente nos llegan versiones basadas en el I Zhou que se popularizan - que se remontan aproximadamente a unos 1200 años a. C, aproximadamente; su uso oracular y su cosmovisión datan de unos 4000 o 5000 años atrás, de cuando no estaban bajo el dominio de los poderes gobernantes.

El I Ching que llegó a nuestras manos es lo que quedó después de pasar por rigurosos filtros a los que fue sometido. En sus textos puede notarse una clara intencionalidad de difundir una ideología determinada, funcional a los poderes dominantes, hecho que se reforzó con los anexos adjudicados a Confucio (551– 479 a. C.), quien tenía por modelo político y social justamente la Dinastía Zhou.

Gracias a que el lenguaje de los símbolos sólo puede expresarse en metáforas y analogías, los sesgos de aquella visión restringida que heredamos están siendo paulatinamente puesta entre comillas, para dar lugar a lo que originalmente es el verdadero valor de los símbolos, un lenguaje universal que no le pertenece a un grupo ni a una época solamente, sino a la humanidad como un Todo atemporal.

Menciono esto para prestar mucha atención a la hora de hacer nuestras interpretaciones y no caer en la trampa de buscar a los "buenos y malos" de una situación dada, por más que muchos de los textos que podamos leer estén cargados con este tipo de connotaciones. Recordemos que la mayoría de las traducciones a las que tenemos acceso, fueron realizadas por religiosos occidentales que fueron a China, tal vez a evangelizar y volvieron "evangelizados" por el I Ching.

Un ejemplo muy concreto de lo que trato de trasmitir se explica desde el comienzo. Los caracteres Yin y Yang que fueron incorporados por el taoísmo (entre los siglos VI – IV a. C.), originariamente hacían referencia a uno y otro lado de una única montaña. Se le llamaba Yin al lado sombrío y Yang al soleado. Es a partir de esto que se desprendieron todas las deducciones posibles al respecto: Yin = húmedo, frío, femenino, absorción, "negativo" etc. y Yang = Seco, cálido, masculino, penetración, "positivo" etc. Fuerzas opuestas-complementarias que dependen una de otra para poder existir y en constante alternancia. La tierra es Yin con respecto al Sol que es Yang, pero la tierra será Yang con respecto a la Luna que es Yin.

Negativo y Positivo deberían tomarse como polaridad y no como un juicio de valor. Es como si alguien dijera sobre la polaridad de una batería refiriéndose a uno de sus bornes como "bueno" y al otro como "malo". Para que una simple lámpara pueda iluminar o hasta una estación espacial pueda operar, todos sus circuitos eléctricos y electrónicos serán alimentados por corrientes Negativas y Positivas. Lo mismo trataron de expresar aquellos que crearon este lenguaje, varios milenios antes de que descubriéramos la electricidad.

Asociar la polaridad Yin = negativo = malo, daño, etc. es un error mayúsculo repetido hasta el cansancio.

Por este mismo tipo de deformaciones, terminamos creyendo en los "buenos" y "malos" hexagramas, vicios que nos tocará eliminar una y otra vez si lo que nos interesa es llegar a percibir la verdadera potencialidad de este inmenso legado.

Las sentencias que puedan leerse como favorables o desfavorables en el I Ching hacen referencia al equilibrio o desequilibrio entre dichas polaridades. Responde a las matemáticas que rigen esta cosmovisión y no a las doctrinas morales posteriores que terminaron por teñir sus contenidos.

Antes de ser conocido como I Ching, se lo mencionaba con el ideograma Yi ‎易 que significa "fácil y cambio". Pero antes de eso, en lo que se dio a conocer como Huesos Oraculares, ese ideograma era bastante diferente y probablemente tuvo el significado de "dar, conceder" sin connotaciones religiosas.
Figura 2: Las inscripciones en huesos oraculares (en chino:甲骨文, pinyin : jiǎgǔwén ) son los caracteres existentes más antiguos de China. Junto con los caracteres egipcios en papiro y las tabletas de arcilla de Babilonia, esta escritura antigua es considerada como una de las reliquias culturales más preciadas en la historia humana. Dichas inscripciones se refieren principalmente a las descubiertas en las ruinas de la dinastía Yin, es decir, los caracteres inscritos en los huesos o caparazones de tortuga de la dinastía Shang de China 

Lo más interesante de todo esto quizás sea la "intención" que se manifiesta en estos ideogramas. El Yi quiere darnos, concedernos la posibilidad de cambiar. Hace énfasis en que se produzca un "cambio favorable" y que sólo puede suceder, primero asumiendo que CAMBIAR es un verbo, segundo, que sólo integrando a los opuestos-complementarios se logra ese equilibrio y armonía que determinará que sea FAVORABLE. Un concepto bien FÁCIL, pero bastante escaso en nuestros tiempos.

Figura 3: Evolución del ideograma Yi o I desde el Oráculo de los Huesos, pasando por la Edad del Bronce hasta la actualidad. Al principio, se observan dos jarrones, uno, sujeto por dos manos como pasándole líquido al segundo. Finalmente, se observa el ideograma actual que representa a un lagarto, camaleón o gecko.

Tal vez por todo esto la sabiduría del Yi sea única en su tipo. No es un sistema de creencias, es algo más cercano a una experiencia personal no-dogmática y disponible para cualquiera, apta para conocer lo macro, lo micro y lo nano. Un modo de abordar, desde otras perspectivas, el mundo material, psíquico o espiritual prescindiendo de intermediarios, intérpretes, gurús, profetas e instituciones que se adjudiquen la potestad de sus conocimientos y sabidurías.

Los cambios son inevitables, acompasar con ellos es opcional. Buen viaje!!

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Lao-Tse
http://spanish.china.org.cn/culture/txt/2013-12/19/content_30944685.htm

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